La limpieza debe adaptarse al material y a las instrucciones del fabricante. Empieza retirando polvo y partículas para no arrastrarlas sobre perfiles o cristales.
Limpieza cotidiana
Utiliza productos compatibles y paños suaves. Evita abrasivos, disolventes no autorizados y herramientas que puedan rayar. No mezcles productos de limpieza y protege los herrajes según las indicaciones del sistema.
Acceso y mantenimiento
Limpia desde una posición segura; no te asomes para alcanzar la cara exterior. Mantén despejados los desagües accesibles sin desmontar piezas. Si una hoja no funciona bien, solicita revisión en lugar de forzarla.
Limpieza de ventanas en Donostia: decisiones para tu vivienda
Retira primero el polvo con un paño suave para no arrastrar partículas sobre el acabado. Utiliza los productos y métodos admitidos por el fabricante; evita improvisar mezclas o aplicar abrasivos sobre perfiles, vidrios especiales y juntas. Limpia en una posición segura y no saques el cuerpo al exterior para alcanzar zonas inaccesibles.
Aprovecha para detectar incidencias
Durante la limpieza puedes observar juntas fuera de su alojamiento, drenajes obstruidos o cambios en el cierre. No cortes juntas ni selles orificios cuyo uso desconozcas. Anota lo que ves y consulta el mantenimiento específico de los herrajes. Si aparece humedad entre los vidrios de una unidad aislante, documenta el problema para su revisión: no es suciedad que se elimine limpiando las caras accesibles.